De «Igualdad Lingüística»

Constitución Española

Art.3.1.- El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla.

Art.3.2.- Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con su status.

Art.3.3.- La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Leo una opinión de alguien: ”La política es el arte de servirse de las demás personas haciéndoles creer que se les sirve a ellos”. No puedo dejar de estar de acuerdo en gran parte con esta idea y reflexiono un momento sobre la opinión que tendrán los propios políticos sobre su oficio y, por extensión, sus funciones. En general, parece haber bastante confusión en torno a este tema, como en torno a las limitaciones que les impone su puesto, que algunos parecen no ver. Me parece éste el caso de nuestro Conseller de Educación, empeñado en ejercer su cargo como el que dirige una empresa propia, sin reparar en que su trabajo no consiste en poner en práctica sus ideas o ambiciones, sino en escuchar y materializar los deseos del pueblo al que representa, de todo el pueblo al que representa, no sólo de los que votan a su partido político. Cuando es elegido para un cargo, sr.Marzà, deja usted de servir a sus ideas personales, a su partido y a sus votantes, para servir al conjunto de los ciudadanos; representa usted a todos los ciudadanos: los que le votan y los que no, los que comparten sus ideas y los que no. Y sus ambiciones personales deben quedarse en la puerta de su despacho antes de entrar en él cada mañana. Ocupa usted un puesto de gran responsabilidad, y lo está defendiendo de la forma más irresponsable.

El señor Marzà se ha sacado de la manga un decreto que afecta de forma radical a la educación de miles de niños y jóvenes en nuestra Comunidad, un decreto del que nos hemos enterado de milagrillo y que de milagrillo no nos hemos encontrado aprobado al comenzar nuestros hijos el próximo curso con la línea en castellano impartida íntegramente en valenciano. ¿Acaso piensan el señor Conseller y su equipo que tienen algún tipo de autoridad para decidir sobre la educación de los hijos de los demás? ¿Verdaderamente creen que pueden imponer algo tan importante como la lengua en el sistema escolar? ¡Qué sorpresa! Ahora los que gobiernan ejercen de padres de los ciudadanos, deciden por ellos sobre la educación de sus hijos. A ustedes mismos, ¿no les recuerda esto a los regímenes totalitarios que han teñido de sangre y vergüenza el pasado de este país, entre otros. Y en los que uno o unos iluminados decidían por todos? Esos regímenes a los que acusan ustedes de pertenecer a cuantos no comparten todas y cada una de sus ideas e iniciativas. Somos todos fachas, sr. Marzà, los que queremos que nuestros hijos estudien en castellano, en una de las dos lenguas oficiales de la Comunidad Valenciana y a la que la Constitución y su propio estatuto otorgan el derecho a ser usada. Ese mismo estatuto lleno de lagunas e imprecisiones que rozan la ilegalidad. Usted cree pertenecer a la izquierda, una izquierda a la que sólo pertenecen los nacionalistas que hablan y estudian en valenciano, y, sin embargo, su forma de proceder tiene trazas ultraderechistas. En tiempo récord y a hurtadillas elabora y presenta un decreto que afecta de forma drástica a la enseñanza. La mayor parte de los involucrados, es decir, los padres (sí, señor Marzà, aunque le parezca increíble los padres están involucrados en la educación de sus hijos, no sólo el Conseller de Educación) no se enteran o se enteran por casualidad; concede un plazo ridículo para las alegaciones contra el decreto del que no nos hemos enterado y, finalmente, decide, por su cuenta y riesgo, en qué lengua se estudia en los colegios. Todo muy normal. Y muy legal. Y digo yo: ¿No se le ha ocurrido realizar una consulta abierta y vinculante, con los mecanismos democráticos de cualquier consulta (incluida la información y la facilidad para el voto), a los padres de todos los centros de la Comunidad Valenciana para que decidan en qué lengua o lenguas quieren que estudien sus hijos? ¿No se le ha ocurrido, por otra parte, que un Consejo escolar, al que pertenecen unos pocos profesores y padres, no está ni legitimado ni capacitado para elegir la lengua en la que deben estudiar miles de niños y que una decisión tan importante debe ser tomada por los padres de los niños? ¿De verdad le parece tan increíble lo que le estoy diciendo? ¿Cómo se le quedaría la cara si sus hijos estuvieran inmersos en un programa de plurilingüismo en el que sólo se habla castellano e inglés, en el que hay más horas de inglés si eliges estudiar en castellano y en el que se sale beneficiado de diferentes formas si estudias en castellano, influenciando así, ladinamente, las decisiones de los padres? Pues la cara que se le quedaría a usted es exactamente la que tengo yo ahora mismo. No hace falta que me diga usted que el castellano no está en peligro de extinción, tengo claro que es la segunda lengua más hablada del mundo, pero yo vivo y quiero seguir viviendo en la Comunidad Valenciana y quiero hacerlo hablando castellano, a lo cual tengo pleno derecho; y que mis hijos lo hagan estudiando en castellano, a lo cual tienen también pleno derecho. Luego, en su día a día, tanto en casa como en la calle, hablan el valenciano y el castellano a partes iguales. Lo mismo ocurrirá con los que hayan elegido la línea en valenciano, que también harán uso del castellano aunque estudien en valenciano.

¿Por qué mi postura es la equivocada si defiendo la existencia de las dos líneas y la suya es la acertada imponiendo la existencia de una única línea en valenciano para todos (falazmente llamada inmersión lingüística, plurilingüismo o lo que le apetezca a usted ese día)? Se equivoca al pensar que la forma de proteger una lengua es eliminar otra; las lenguas no son contrincantes en un ring, las lenguas las defiende el pueblo con su uso y su estudio (ambas cosas aseguradas en el caso del valenciano) constituyendo su convivencia un reflejo de la convivencia social. Los que en su momento apoyamos la creación de una línea en valenciano para la enseñanza, por considerar que esta lengua era perseguida y arrinconada por gobiernos dictatoriales y opresores que pretendían pisotear una parte importantísima de nuestra riqueza cultural, al tiempo que los derechos de los ciudadanos y su dignidad, quedamos estupefactos ante la similitud en el pensamiento y la actitud de los gobiernos de una y otra épocas: no nos matan ni nos meten en la cárcel por hablar castellano, pero sencillamente no nos permiten estudiar en castellano, nuestra vida no está en peligro, pero sí nuestra libertad y nuestra dignidad, como ya lo estuvieron anteriormente las de los valencianoparlantes. La historia se repite constantemente y no aprendemos nada de ella, siempre acaban imponiéndose el egocentrismo y el parecer de los gobernantes, olvidando que las lenguas son patrimonio del pueblo, no un juguete político.

 Artículo de Cristina Alonso Ruiz, miembro de la plataforma Igualdad Lingüística de Calpe.

 

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Un comentario sobre “De «Igualdad Lingüística»

  1. Absolutamente de acuerdo. No pueden elegir por los padres, no pueden engañarnos, tenemos todo el derecho de decidir la educación de nuestros hijos. Es la lengua oficial de todo un estado y la segunda más hablada en todo el mundo.
    El Valenciano limita pero yo no soy nadie para impedir a quien lo quiera usar asique pido el mismo respeto para mi.

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